Por los recovecos de Aurrerabide

Por los recovecos de Aurrerabide

Se han escrito ya muchos artículos destacando los beneficios del programa Aurrerabide. En esta ocasión, os contaré mi perspectiva y mi vivencia personal.

Desde que fui elegida profesora u orientadora, nos adentramos en un proceso tan complejo como profundo. Al principio no me di cuenta de lo profundo que era.

Nos acompañaban en el camino DACIMA, una dirección de Lakua de la que no habíamos oído hablar antes, IVAP y EUSKALIT.

Desde el comienzo se impuso la colaboración y el trabajo duro en la primera edición, sin reservas.

Faltaba por crear casi todo, la documentación, las dinámicas de trabajo… Sin saber si funcionaría, nos dábamos cuenta cada vez más de la responsabilidad que asumíamos, de la dimensión del proyecto.

Junto con ello, la curiosidad, el nerviosismo, la ilusión…

Los orientadores, aunque hemos ejercido durante muchos años en instituciones públicas y privadas (y aún seguimos en ello), no teníamos manera de saber cómo responderían las direcciones de los diferentes grupos, los participantes, en última instancia. Las primeras sesiones fueron decisivas para calibrar tal cuestión, y al principio celebramos numerosas reuniones de seguimiento entre gestores y orientadores para ajustar y mejorar el proceso.

Desde entonces y hasta hoy en día, hemos entrado en el 3er año o 3ª edición y en ese intervalo mucha gente ha pasado por las sesiones de Egiten Ikasi del programa Aurrerabide.

Mi perspectiva y mis sensaciones también han ido cambiando.

Estos días, cuando me acerco a Vitoria, llego a la ciudad entre una espesa niebla. A menudo, la fuerza del sol cuartea la niebla, y las cosas y las personas recuperan su forma. Otras veces, en cambio, el día continúa discurriendo triste y frío.

Lo mismo me ocurre con los grupos de Egiten Ikasi. En algunos grupos, pese a que el inicio resultó difícil, a medida que avanza el tiempo, se han creado bonitas dinámicas y algunas direcciones han aprendido cómo y cuándo hacer valer la fuerza para obtener beneficios al esfuerzo realizado. Han logrado crear hábitos de trabajo y actividades nuevas, eficaces.

En otros grupos, en cambio, a consecuencia de la situación y del funcionamiento interno, se impone el escepticismo. En muchos de ellos, la falta de liderazgo de los responsables, las actitudes y los comportamientos, suelen ser razones importantes.

En estos casos, el trabajo suele resultar mucho más dificultoso y el reto mayor.

Con todo, amparado en la experiencia, creo que he encontrado mi “faro” para salir de entre la niebla.

Aún cuando la implicación de los directores es muy importante, son los jefes de servicio, en mi opinión, la clave del cambio. Son ellos los que confieren estabilidad y estructura a la dirección ante los vaivenes de las legislaturas. Son ellos los impulsores y protectores de la cultura interna.

Sé que su trabajo es complejo. Realizar tareas de puente no suele resultar fácil. Capacidades tales como la negociación, la dinamización de grupo, los procesos y la comunicación eficiente serán indispensables para sacar adelante su trabajo; alineados con la perspectiva estratégica y ofreciendo un servicio de calidad en el día a día.

Durante estos años he aprendido mucho (o eso creo yo al menos) y mis objetivos respecto a los grupos también han cambiado. Al principio, cumplir el programa, recibir los trabajos que se deben realizar entre sesiones con precisión y a tiempo, que todo el mundo siga el mismo ritmo, que se utilice la plantilla que se ha facilitado… ocupaban un lugar importante para el éxito del proceso.

En las próximas ediciones, en cambio, he puesto el peso en la UTILIDAD. De manera clara, el objetivo final es ofrecer estrategias e instrumentos que se adapten a la realidad de cada cual. Lo cual exige un trabajo de adaptación por mi parte, personalizar la atención prestada. En consecuencia, como orientadora, mi rol deberá ser mucho más flexible, cercano. Otro reto más para tal fin: lograr la complicidad de los participantes y su compromiso para adquirir el proceso de aprendizaje.

Yo puedo esforzarme mucho desde fuera, pero el protagonismo recae en los participantes, a ellos les corresponde qué desarrollar y cómo hacerlo. Son ellos los que tienen que recorrer el camino y yo tengo que ofrecerles instrumentos para que lo hagan lo mejor posible.

Y en ello estamos…. por debajo de las nubes y por encima de las zarzas.

About Author

Aurkene Redondo Ikazuriaga

Aurrerabideko bideratzailea / Facilitadora de Aurrerabide

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