Participación genuina

Participación genuina

Eugenio Moliní, que acudió al Palacio Europa de Vitoria-Gasteiz a impartir un taller sobre “Participación y Compromiso Genuino” considera que las empresas y organizaciones sanas se rigen por la lógica de la eficacia, mientras que las personas, por el contrario, lo hacen por la lógica de la felicidad. La mañana del 30 de mayo era tan soleada y agradable que invitaba más a optar por la felicidad personal antes que a encerrarse durante seis horas a escuchar una exposición sobre términos tan etéreos como impredecibles.

La tensión entre estas dos lógicas acostumbra a resolverse a favor de la eficacia, en menoscabo de la felicidad de las personas. Esto lleva a que la motivación y compromiso de las organizaciones disminuya y a aquello que era, precisamente, lo que se quería evitar: la merma de la eficacia y la eficiencia de la organización, así como la desaparición de su creatividad.

Fuimos entre setenta y ochenta personas los que optamos por olvidarnos del buen tiempo y acudir al curso que, organizado por Q-Epea, trataba de divulgar, entre un público formado mayoritariamente por trabajadores de Ayuntamientos, Diputaciones, Osakidetza y Gobierno Vasco, unos conceptos que permitan poner en marcha nuevas iniciativas y aportar una visión diferente a nuestro trabajo. Sin embargo, sus enseñanzas no se quedan en el ámbito estrictamente laboral. En ocasiones sobrepasan sus contornos bien definidos y, como las salpicaduras de una ola, tienen un claro reflejo y aplicación en la vida diaria.

Algunos de estos conceptos desconciertan. Según la persona que impartió el taller, la mayoría de los procesos participativos que se ponen en marcha encallan en lo que define como el infierno o el limbo de la participación. Los que llegan hasta el cielo de la excelencia participativa son muy pocos y dependen del cumplimiento de unos criterios organizativos precisos y de una cierta complejidad, a cuyo estudio y formulación ha dedicado su labor durante los últimos años en los países de Europa y África donde ha venido desempeñando su trabajo.

Así, los requisitos necesarios para poder realizar un proceso participativo son el hecho de que se trate de una tarea compleja, sin solución conocida y potencialmente conflictiva, la voluntad de ser transparente y de confiar en que los participantes lo harán lo mejor posible, la voluntad de invitar a personas con perspectivas distintas, la posibilidad de nuevas interacciones y el disponer de un entorno adecuado y seguro. Los resultados esperados del proceso se deben producir en un plazo de unos cien días. Sin embargo, no se trata de delegar las decisiones pero sí existe un compromiso de respetar las propuestas que se deriven del mismo.

Los participantes en cualquier proceso participativo son fuerzas que apuntan en muchas direcciones. Hay voces a favor del cambio y otras que, sin embargo, apuestan por la continuidad. Un elemento clave es formular las tareas como dilemas en lugar de como problemas, introduciendo la resistencia en la propia formulación del dilema o de la tarea. Así, las voces de la continuidad se transforman en una luz que nos avisa de los riesgos que pueda conllevar el cambio.

Las mejores decisiones son tomadas por personas que piensan juntas y deciden autónomamente. Pero hay que desconfiar de los consensos, que muchas veces suponen adaptarse a la presión del grupo u obedecer a la jerarquía sin atreverse a manifestar opiniones. La participación genuina busca ese “momento mágico” en que el trabajo fluye por sí solo, sin necesidad de participación externa, en que los participantes eligen libremente comprometerse con una tarea común, aceptando un encuadre predefinido y trabajando en equipo sin dejar de mantener su autonomía plena.

En palabras del ponente del taller, debemos atrevernos a brillar con luz propia en procesos participativos junto a otras personas que también brillarán, a nuestro lado, con luz propia. Se trata, en fin, de crear las condiciones para que la gente pueda participar, si así desea hacerlo, pues confiar en los demás es la única forma de crear confianza.

Comments

  1. santolaya
    santolaya 12 junio, 2012, 11:35

    Me quedo con esta frase:

    debemos atrevernos a brillar con luz propia en procesos participativos junto a otras personas que también brillarán, a nuestro lado, con luz propia.

    Muy inspiradora.

    Reply this comment
  2. Eugenio Moliní
    Eugenio Moliní 12 junio, 2012, 12:06

    Jose Ramón, muchas gracias por un post que refleja muy bien lo que dije. Saludos cordiales desde el Santuario de Lord. Eugenio.

    Reply this comment

Write a Comment

Your e-mail address will not be published.
Required fields are marked*