Los entornos informales de aprendizaje e innovación

Los entornos informales de aprendizaje e innovación

Durante los días 27 y 28 de octubre hemos participado junto con un gran equipo de empleados y empleadas públicas y de directivos/as y cargos de la administración, en unos talleres de trabajo organizados por el Ayuntamiento de Málaga y la Federación española de municipios y provincias, en el marco de las VIII Jornadas de modernización y calidad. Nosotros hemos aportado nuestra visión sobre “aprendizaje e innovación”, tomando como punto de partida el gran desafío que tenemos por delante, a la luz de la complejidad de los problemas y necesidades actuales de la sociedad y de la conveniencia cada vez más apremiante de fomentar la deliberación democrática para crear más comunidad y ciudadanía.

Sabemos que desde la Administración podemos reaccionar más o menos activamente a los factores externos que nos invitan a adaptarnos a los nuevos requerimientos, y quizás consigamos sobrevivir, pero es evidente que si pretendemos un cambio profundo y sostenible que transforme a nuestra organización y a quienes la componemos, hemos de propiciar intencionadamente mecanismos que impulsen el cambio pretendido. Pero nadie puede garantizar que el resultado de sus acciones se ajuste a las intenciones que tiene, sobre todo si hay otras personas envueltas en ellas. Por ello los procesos de aprendizaje formal (formación) muchas veces, con objetivos bien definidos y buenos recursos didácticos, se quedan muy lejos de conseguir los impactos de cambio en el entorno de trabajo deseados.

Una persona que aprende no es sólo aquella que como un recipiente va llenándose de conocimientos y habilidades de forma pasiva, sin dejarse influir y sin formar parte de su esencia. “Aprender de verdad” conlleva además “aprehender”, esto es, apresar y hacerlo tuyo, construirlo, formar parte del resultado y de su impacto. Sabemos que la evocación de muchos aprendizajes depende de que se den en el momento de hacerlo las mismas circunstancias que se dieron mientras se aprendía, y esto no siempre (o no en demasiadas ocasiones) se produce a través de entornos formales de aprendizaje (formación clásica).

Dicen los/as expertos/as que no son entornos favorables a la “serendipia” – hallazgos afortunados e inesperados que se producen cuando se está buscando otra cosa distinta, donde se dan conexiones improbables que hacen emerger ideas, soluciones y alternativas creativas– aquellos basados en ideologías de gestión que tienden al control, con ambientes laborales empobrecidos sin conexiones entre las personas y con profesionales rutinizados desmotivados y sin curiosidad. Si no más bien, culturas centradas en las personas y en el conocimiento, organizaciones biofuncionales con unidades interconectadas y estructuras ágiles, que se dotan de medios para el encuentro virtual y presencial, para la comunicación, interacción, cocreación, transferencia… 

Es por ello que resulta interesante la creación de espacios intencionales para dialogar sobre preocupaciones e ideas que incidan en la mejora de la acción pública, con metodologías y mecanismos que favorezcan el que se conozcan y compartan valores y objetivos, con capacidad para que se debatan las prioridades en el destino de los medios disponibles…, donde se cuide a las personas y su crecimiento profesional y el personal directivo actúe como líder que enseña y dispara el aprendizaje de sus equipos. En definitiva, organizaciones en las que se valora el aprendizaje como trabajo.

Herramientas como los clubs de lectura, las sesiones creativas, los encuentros participativos, los canales electrónicos síncronos o asíncronos para la interacción y la generación de conocimiento compartido, las comunidades de prácticaen las que colectivos más o menos homogéneos, con liderazgos espontáneos y climas de colaboración bien establecidos comparten y gestionan sus prácticas de trabajo- o los equipos de innovaciónconformados por personas con visiones complementarias, que asumen desafíos inmediatos que acometen mediante procesos analíticos que descomponen el problema y sus causas y sugieren acciones creativas para resolverlo -… resultan muy útiles para favorecer estos entornos informales de aprendizaje e innovación.

Hay que desarrollar metodologías de trabajo colaborativo que nos ayuden a dialogar provocando la divergencia inicial para luego converger mediante consenso en las soluciones más viables; o que contribuyan a generar conversaciones que hagan brotar ideas que dibujen marcos ideológicos, estratégicos y operativos múltiples; o que ocupando las manos mediante piezas de lego en la representación de problemas liberen la mente para analizarlos, afrontarlos y solucionarlos con mayor facilidad;

Para terminar, advertir de que la generación de entornos informales de aprendizaje e innovación requiere de algunas garantías: definir muy bien su objetivo y áreas de trabajo, las personas y agentes a involucrar, realizar un análisis de su viabilidad y de los factores críticos para el éxito, un diseño de su gobernanza –cómo se lidera, se modera y se toman las decisiones-, aclarar si van a existir incentivos para la participación y dedicación, concretar cómo va a gestionarse la información y con qué valores y compromisos va a trabajarse (transparencia, transferencia de resultados…).

Puede accederse a la presentación completa en:

About Author

Koldobike Uriarte

Responsable de proyectos de innovación pública de la DACIMA. Departamento de Administración Pública y Justicia. Gobierno Vasco

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