Innovación Pública: hace falta valor

Innovación Pública: hace falta valor

Hace falta valor / Ven a la escuela de calor”. Radio Futura enamoró a toda una generación con este estribillo. Los que éramos jóvenes en 1984 andábamos ansiosos de novedad y no podía haber surgido nada más nuevo, más sorprendente, más conectado a nuestras caderas que el ritmo angular de esta canción. 30 años después, en nuestra Administración son mayoría las personas con edad de haber bailado este tema hasta el amanecer. Quien tuvo, retuvo: nunca es tarde para recuperar el entusiasmo. Es hora de volver a la escuela. A la escuela de calor.

El Plan de Innovación Pública debe ser justamente esto. Más que como un tratado coherente y completo de estrategias perfectamente desplegadas, lo veo como un despertador de energía, como una invitación al baile. No debemos olvidar que la innovación es siempre un asunto de personas: de personas que tienen ideas, que desean probar algo nuevo, que se benefician de nuevos servicios, que colaboran para mejorarlos. El motor de la innovación es el deseo.

El gestor público puede justificadamente sentir vértigo ante la perspectiva de miles de voluntades, de dentro y de fuera de la Administración, moviéndose de manera incontrolada. Hay que conseguir que esta gran red de relaciones produzca un orden más parecido a un enjambre de abejas que a la desbandada de un ejército en retirada. Hay que provocar un caos creativo, un espacio de libertad orientado hacia los fines deseables. Directivos públicos: hace falta valor.

Pero la palabra “valor” posee, al menos, dos significados. El primero es el que acabamos de reclamar a los directivos públicos y es equivalente a “valentía”. El segundo significado es el más relevante para la innovación pública, y se refiere a la medida en que las actividades se orientan a fines deseables, a mejorar la vida de colectivos de ciudadanos. El valor, en esta segunda acepción, es el elemento que ordena el caos creativo. Cualquier definición de innovación pública pone al valor en el centro. Vamos a escoger una, tomada del grupo de innovación pública en la plataforma NovaGob:

La Innovación Pública se entiende en relación con el concepto de “valor público”. Consiste en la producción de novedades que supongan respuestas efectivas y útiles a necesidades o demandas para las que se ha establecido su deseabilidad política y que esperan promover cambios sociales para el conjunto de la sociedad o de algunos grupos sociales reconocidos como legítimos destinatarios.

Por lo tanto, la primera y más importante actividad en una estrategia de innovación pública es definir y consensuar el concepto de valor. Algunas preguntas pertinentes serían:

  • ¿A quién va a beneficiar este proyecto y en qué?
  • ¿Hay una manera alternativa de obtener mayor valor?
  • ¿Este proceso está radicalmente orientado a maximizar el valor para sus destinatarios?
  • ¿Cómo lo haría Amazon, cómo le gustaría al ciudadano que fuera su experiencia?

Una manera de saber hasta qué punto nuestra estrategia apunta al valor consiste en analizar los indicadores que hemos decidido monitorizar. ¿Estamos midiendo outputs o outcomes? ¿Eficacia o efectividad? ¿Número de expedientes tramitados o el impacto sobre el bienestar de los destinatarios?

Este es el punto donde la evaluación de políticas públicas y la innovación pública confluyen. Necesitamos construir un sistema de gestión que informe sobre lo realmente significativo, para que la red de innovación pueda reaccionar y seguir buscando cómo aumentar el valor.

Así pues, lo que hoy vengo a reclamar es valor. Valor valiente, para atrevernos a actuar diferente; valor valioso, para ser útil a la ciudadanía; valor valuable, mediante modelos que den razón del impacto social alcanzado; valor y valores, que aporten combustible y dirección a la red de personas entusiastas. El valor es el ritmo de este baile.

About Author

Alberto Ortiz de Zarate

Especialista en el CAMBIO, con mayúsculas. Pionero en la apertura de datos públicos y en las políticas de Gobierno abierto. Veterano de la atención ciudadana multicanal. He sido cargo público, funcionario y consultor; ahora pongo mi experiencia al servicio de proyectos que mejoren la vida de las personas.

Comments

  1. Juan Luis Ronco
    Juan Luis Ronco 29 septiembre, 2014, 08:35

    Excelente firma, y excelente post.

    Enhorabuena por la iniciativa!

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  2. alorza
    alorza 29 septiembre, 2014, 08:46

    Muchas gracias, Juan Luis. Todavía mi corazón late con un PiP-PiP :-)

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  3. Carol Zabaco
    Carol Zabaco 30 septiembre, 2014, 22:39

    Totalmente de acuerdo Alberto. Hace falta mucho valor.. Yo añadiría valor y perseverancia….No rendirse.

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