Es que yo soy escéptica con todo esto de Aurrerabide

Es que yo soy escéptica con todo esto de Aurrerabide

Si me pidieran escribir algo sobre Aurrerabide, lo primero sobre lo que me saldría escribir sería sobre escepticismo. Y es que yo soy escéptica con esto de Aurrerabide es la frase que más he escuchado durante este tiempo como facilitadora en la Formación Egiten Ikasi.

En un campo emocional inundando de escepticismo, ¿es posible nadar y llegar a alguna parte?

De nada sirve que te diga que el 14 de octubre el Gobierno Vasco aprobó el programa Aurrerabide, mediante el que plantea un Modelo de Gestión Pública Avanzada, así como el proyecto de formación básica y acompañamiento en su implantación Egiten Ikasi.

De nada sirve que te diga que Aurrerabide es una herramienta potente y válida para las personas que trabajan en la Administración Pública Vasca.

De nada sirve porque sé que las emociones colectivas son lo que marcan lo que es posible o no es posible. El campo emocional es lo que te permitirá o no ver los resultados que deseas. Como el piloto del salpicadero del coche que se enciende para anunciarnos que falta gasolina, cada emoción que aparece en los equipos es un aviso de lo que necesitas. No escuchar esa emoción, como no hacer caso a la lucecita, traerá consecuencias. Cada emoción tiene un porqué y un para qué.

Sin embargo lo primero que me sale ante el escepticismo generalizado es ponerme a la defensiva: ¿Eres escéptico ante todo y en todo momento, desde siempre? ¿El escepticismo lo aplicas a todas las instancias de la vida o sólo a Aurrerabide?. ¿Todas las personas de tu dirección son escépticas o alguna no lo es?

Cuánto, dónde y en qué somos escépticos puede ser una pregunta poderosa sobre la que reflexionar. ¿Puede existir una persona escéptica que puede incluso dudar de la fiabilidad de sus propios sentidos y de su propio escepticismo? Si tú eres escéptico de todo, entonces deberías ser escéptico de tu propio escepticismo.

Algunas personas ven a los escépticos como aquellas personas que rechazan de base nuevas ideas, y otras confunden ‘escéptico’ con “personas gruñonas” reticentes a aceptar cualquier afirmación que rete el status quo. Y en la sala 12 escucho hablar sobre las personas escépticas salvables o recuperables y sobre las personas escépticas nocivas y saboteadoras.

Un persona “escéptica salvable” podría ser aquella que, lejos de aceptar todo lo que se le dice o lo primero que le viene a la mente, duda. Si se trata de un nuevo dato, el escéptico echa un vistazo al modo como fue obtenido; si se trata un nuevo procedimiento, revisa su eficacia; si es una norma de conducta, prueba tanto su compatibilidad con otros principios como la consecuencia de su aplicación, etc…

En cambio, una persona “escéptica nociva” podría ser aquella que se aferra a lo que considera sabiduría heredada infalible y se cierra a todo tipo de posibilidad de futuro diferente, porque ya lo ha vivido todo. Vivir en el campo emocional del escepticismo puede contagiar en tu entorno emociones de la familia de la resignación, apatía, desmotivación y un desgaste de energía.

Si el escepticismo sigue ahí también nos podemos preguntar: ¿De dónde nos viene ese escepticismo?

Los años de experiencias vividas nos han marcado. Nos marca todo lo que hemos visto. ¿Nos defraudó en su momento la organización, la estructura, aquella persona?

Tal vez tus expectativas eran desmedidas o no adecuadas. Tal vez sea necesario aceptar que hay cosas que no podemos cambiar y otras que sí está en nuestras manos cambiar. El pasado es de esas cosas que no podemos cambiar, pero sí podemos hacer un comienzo nuevo para un futuro diferente.

Tal vez hemos perdido la confianza de que otros puedan cambiar… ¿o hemos perdido la confianza de que nosotros podamos cambiar? Tal vez nos dé pereza salir de la zona de confort de nuestra forma de trabajar durante tantos años, incluso cuando esa zona de confort sea en realidad una zona de “desconfort”, pero es lo que conocemos, aunque no nos guste.

Pienso que una persona escéptica creerá en todo aquello sobre lo que se le presenten pruebas suficientes (aunque algunas personas requirieran más o menos pruebas que otras). Ya que el escepticismo busca hechos objetivos y necesita ver evidencias convincentes antes de creer. Es por ello que me esfuerzo en explicar el por qué y para qué de Aurrerabide. Repito hasta la saciedad que Aurrerabide es una oportunidad inigualable para hacer las cosas mejor con la implicación de todas las personas de la dirección. Que es un modelo de gestión propio, adaptado a la realidad de nuestra administración, que quita peso a lo formal y se lo asigna a la mejora. Que busca homogeneizar formas de hacer de los diferentes servicios y trabajar en equipo. Y que es dinámico y está permanentemente abierto a cambios.

Es por ello que me esfuerzo en mostrar evidencias de cómo en otras direcciones y equipos han avanzado realizando acciones concretas como concretar la planificación en planes de gestión, realizar el catálogo de servicios a partir de la reflexión sobre las necesidades y expectativas de personas destinatarias, concretar los procesos clave y documentarlos de forma sencilla, elaborar un plan de información-comunicación interna o plan para la acogida de las nuevas personas, etc…

Pero parece que esto no es suficiente. Una vez más compruebo que “Si no lo creo, no lo veo” tiene más peso que “Si no lo veo, no lo creo”. Cambiar la gestión es cambiar la cultura de una organización. Y para ver ese cambio que queremos ver hecho realidad no es suficiente con hacer, sino que también es necesario cambiar las creencias y emociones desde la que se hace. Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes estás en lo cierto, se cumple una y otra vez. Así que un primer paso podrá ser cuestionarnos sobre las creencias con las que abordamos la formación Egiten Ikasi.

El escepticismo tiene un para qué. Como toda emoción, es un regalo de la naturaleza que tiene su función. El escepticismo podría ser necesario en nuestros equipos y en nuestras vidas. Y entre el escepticismo de “no saber nada” y la credulidad de “cualquier cosa es posible” hay una gran abanico de posibilidades.

Yo ahora observo con humildad y respeto el escepticismo como la posición desde la cual se cuestiona todo aquello de lo que no se dispongan de evidencias o pruebas empíricas suficientes. Y el escepticismo también puede ser una posición provisional a las afirmaciones que no permiten vacas sagradas tampoco en “El Modelo de Gestión Avanzada del Gobierno Vasco”. Me quedo con la palabra griega skeptikoi significa investigadores o buscadores.

 

About Author

Isabel Fernández Hidalgo

Formadora, consultora y coach. Facilitadora en Aurrerabide.

Write a Comment

Your e-mail address will not be published.
Required fields are marked*