Contribución de la ciudadanía vasca a la Cumbre Río + 20

Contribución de la ciudadanía vasca a la Cumbre Río + 20

En el mes de junio se celebrará la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible Río +20. A veces desde nuestra individualidad nos invade el escepticismo sobre el impacto que estos grandes eventos pueden tener en nuestro contexto próximo y más aún a nivel mundial. Participo de la idea de que hay que pensar en global y actual en local, si queremos de verdad transformar el mundo en el que vivimos y dejar a las generaciones futuras un entorno habitable y humano.

En este contexto de agudizada crisis, en el que se expande el pesimismo y el fatalismo, podemos dejarnos vencer por la pasividad y actuar como meros seres adaptativos o mostrar nuestras capacidades transformadoras en pro del progreso de la humanidad.

Los desafíos mundiales son bastante elocuentes, unas sociedades cada vez más desiguales,  pueblos muy empobrecidos y un entorno natural en grave proceso de deterioro. Así surge el concepto de sostenibilidad como palanca que deberá contribuir al equilibrio entre el desarrollo económico, el progreso social y la protección ambiental; a la colaboración entre los países en desarrollo y los más desarrollados; a la complicidad entre los gobiernos, los intereses empresariales y las aspiraciones de la sociedad civil.
Hay deberes para todos y para todas: las instancias públicas tendrán que recuperar su papel promotor del bien común, las empresas deberán profundizar en su responsabilidad social, y los ciudadanos y ciudadanas tendremos que contribuir también a provocar un cambio cultural personal y social dirigido a  asignar a la economía un papel auxiliar de las condiciones de vida y progreso, en clave de dignidad humana.

Si lo mercantilizamos todo, no habrá producción ni consumo sostenible, ni habrá entorno natural en el que sobrevivir. Es materialmente insostenible una producción y un consumo creciente, provocado por nuestra propia ambición y por el comportamiento de los países en desarrollo que emulan el consumo exacerbado que los países desarrollados hemos creado como modelo de progreso. Probablemente esta convicción nos conduzca a vivir con menos, materialmente hablando, pero con una mayor conciencia de ganancia en justicia o en capacidad de disfrutar más de una naturaleza bien preservada que de un campo de golf artificialmente sostenido por un agua que no disponemos racionalmente.
Más democracia real, más participación activa de la ciudadanía en la vida pública, y más procesos de cambio personal hacia un consumo sostenible, una humanización de las relaciones humanas y una corresponsabilidad intergeneracional, son buenas píldoras curativas.

Desde ecoeuskadi 2020 queremos solicitar vuestra ayuda para elaborar la contribución colectiva de Euskadi a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible Río+20. El próximo día 8 de mayo celebraremos una jornada abierta a la participación ciudadana y al debate en torno a la economía verde y al buen gobierno para el desarrollo sostenible.

Apunta zaitez hemen!

Categories: Colaboración

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Koldobike Uriarte

Responsable de proyectos de innovación pública de la DACIMA. Departamento de Administración Pública y Justicia. Gobierno Vasco

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