Concienciar y crear espacios de participación ciudadana desde la Administración

Concienciar y crear espacios de participación ciudadana desde la Administración

El Libro Blanco presentado por el gobierno  y especialmente su anteproyecto de Ley de Administración Pública constituyen dos auténticos retos respecto a cómo incorporar a los ciudadanos en las tareas de gobierno. Retos complejos porque aunque hay mucha retórica sobre la participación ciudadana, en la práctica las corrientes dominantes no van demasiado en esta línea y no sólo por el por el recelo de las instituciones sino por una cierta pasividad en los mismos ciudadanos. En esta línea es necesario que las instituciones crean en la necesidad de esta participación y  habiliten a tal efecto procedimientos reglamentarios adecuados. Esto es fundamental  pero lo que resulta imprescindible es que desde la desde la Administración se convenza a los ciudadanos  el que tiene sentido participar  a través de esos procedimientos en la formulación de las políticas públicas . En realidad este es el reto nuclear.

Esa tarea de  concienciación resulta fundamental, pero al mismo tiempo es especialmente difícil porque  la historia demuestra que el protagonismo político ciudadano (de eso se trata) rara vez surge de la iniciativa  de los gobernantes.  Surge desde la propia sociedad civil  que no debe ser por otro lado sustituida

En cualquier caso el reto asumido por la Administración de poner en marcha estos procesos participativos, va en la línea  de una concepción mas profunda -mas densa -respecto al desarrollo  democrático.

Así la democracia debe entenderse como un régimen político en el que existen un determinado conjunto de relaciones, o espacios públicos, conflictivos o cooperativos, entre gobernantes y gobernados que generan condiciones coyunturales o permanentes favorables a lograr la coincidencia entre lo que los ciudadanos deciden que debe hacerse y lo que deciden los gobernantes .Y en el que, por otro lado, un adecuado desarrollo y complementación entre si, de esos espacios públicos existentes, genera condiciones tanto necesarias como suficientes para lograr esa coincidencia

La democracia representativa, sin duda es un avance  ( al menos los que nos gobiernan han sido elegidos ) pero la democracia electoral en modo alguno  -ni siquiera lo pretende – conforma un espacio en el que esos distintos intereses y grupos plantean por igual y activamente, sus exigencias y anhelos y por igual son atendidas e interpretadas y en lo posible asumidas, sus demandas y  propuestas

De acuerdo con esta propuesta democrática, los espacios y procesos de participación hoy en día impulsados por los Ayuntamientos, y que el Gobierno pretende elevar de nivel, establecen y en nuestro caso buscan establecer una serie de normas a través de las cuales regular el que habitualmente los actores sociales  y también lo ciudadanos sin mas participan en el espacio decisorio. En la medida en que las condiciones de esa participación sean las adecuadas podremos afirmar la existencia de más democracia.

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Pedro Ibarra

Catedrático de la UPV-EHU, especializado en el ámbito de las ciencias sociales y fundador y director del grupo de investigación universitario Parte Hartuz.

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