Ciudadanía y administraciones públicas en red: reflexiones, preguntas y propuestas

Ciudadanía y administraciones públicas en red: reflexiones, preguntas y propuestas

Cuando comencé mi tesis doctoral, se me ocurrió decirle a una doctoranda en Estudios Clásicos que ella era muy afortunada, pues solo tenía que analizar el pasado y cualquier nuevo descubrimiento podría interpretarse con los códigos conocidos; mientras que en otras disciplinas nos enfrentamos a la complejidad y a la incertidumbre de los avances científicos y tecnológicos. Hace tiempo que pienso que estaba equivocada. Y una anécdota que escuché hace tiempo, lo confirma:

Si una persona del siglo XIX pasease por nuestras calles, encontraría muchos cambios. Pero al entrar a una institución pública, pensaría: ¡por fin, algo que reconozco:la burocracia!

Modas incómodas

En mis últimos 20 años de aprendizaje: en la universidad, durante el doctorado y como profesional in(ter)dependiente, he ido acercándome a reflexiones y propuestas que abogan por paradigm(od)as de cambio y de transformación en las organizaciones públicas. Muchos de estos modelos, métodos y tecnologías de cambio suponen:

  • Cuantiosas inversiones (o derroche de dinero, según el grado de consecución de los objetivos propuestos)
    • para que las administraciones instalen o manden instalar (lo ideal sería que se adoptaran y se usasen con sentido, eficiencia y adaptación permanente a las necesidades de las personas de las organizaciones) nuevas tecnologías, herramientas, métodos de trabajo, procedimientos telemáticos, etc… sin contar casi nunca con las expectativas, necesidades inquietudes, intereses de las propias personas:
      • usuarias (internas)
      • usuarias externas (ciudadanía, empresas, colectivos, asociaciones…)

Hay un dicho popular que dice que “el valor de una cadena, es el valor del eslabón más débil”. Pues, o invertimos las prioridades y centramos la atención en lo que verdaderamente importa, o seguiremos repitiendo una y otra vez los mismos errores: pongamos en el centro a las personas!

Burocracias, sistemas y personas

El modelo burocrático de Max Weber es ideal en las organizaciones para gestionar la certidumbre, para garantizar principios de igualdad de trato, para evitar la discrecionalidad de la acción pública. Hay escenarios en las instituciones públicas donde el funcionamiento burocrático, en cuanto a sus principios y distribución de roles sigue funcionando bien. Mejor, si se adaptan y revisan periódicamente los procesos y las personas de la organización participan en esta adaptación, rediseño o simplificación (la “modas” de la gestión por procesos de calidad).

Más de una vez he oído a profesionales del sector público decir que “es que el sistema, la estructura no nos permite hacer”… Los sistemas los crean, mantienen y cambian personas con voluntades:

  • Voluntad de permanecer en el cargo, en el puesto de trabajo, sin cambios, sin arriesgar, sin hacer nada por miedo a equivocarse, sin que alteren su zona de confort: la voluntad de permanencia impide adaptar las organizaciones a la realidad. Siempre irán por detrás, a remolque. A veces es una suerte, porque esas organizaciones se libran de modas que frustran las expectativas de las personas de lograr los cambios deseados, vendidos por gurús, libros, cursos y métodos innovadores del momento.
  • Voluntad de transformar, gracias a la presencia de personas intraemprendedoras en las organizaciones, habitualmente vistas como bichos raros en su propia casa, que se realizan profesionalmente en entornos y en comunidades presenciales o virtuales donde se encuentran para compartir sus aprendizajes, saberes y experiencias (Ortiz de Zárate, 2013). Desde aquí, mi agradecimiento a todas las personas intraemprendedoras, y una llamada a la reflexión a esa gente (que aprobó su oposición u ocupa un cargo directivo o político) que ha perdido (o nunca ha tenido) la ilusión y la motivación en su jornada laboral, y considera ilusa y “friki” a personas que creen que las administraciones públicas pueden ser abiertas, cercanas, receptivas y pueden contribuir a resolver problemas. Lo siento, pero ¡necesitamos personas que actúen con vocación de servicio público! ¡Hay mucho por hacer! La gestión de los bienes comunes es imprescindible en una sociedad que aspire a una justicia social en la práctica y no solo en las normas. Lo público no es improductivo ni ineficiente (excusas para privatizar servicios y enriquecer a una minoría).

Lo público precisa de personas que crean en la equidad y que confíen en las personas, dentro y fuera de los despachos y del horario laboral.

* Este post cuenta con una segunda parte que publicaremos proximamente.

About Author

Mentxu Ramilo Araujo

Profesional in(te)rdependiente. Directora de Estrategia Digital de novagob. Doctora en Ciencias Políticas y de la Administración por la UPV-EHU, especializada en políticas públicas y trabajo colaborativo.

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