Aurrerabide, los cimientos para construir una catedral

Aurrerabide, los cimientos para construir una catedral

Si hay un ejemplo que me gusta repetir una y otra vez en charlas, cursos, seminarios o implantaciones en empresas es la alegoría de los tres canteros. En Aurrerabide no creo que haya habido un solo grupo al que no lo haya contado, ni una sola sesión en la que no haya hecho referencia a ello. Si lo hago es porque creo que debe ser así, aunque también es cierto que pueda estar equivocado.

Por si a estas alturas alguna persona no conoce la alegoría la expongo a continuación: “un caminante se encontró a un hombre picando piedra y cuando le pregunto qué hacía, éste le respondió que picar piedra. Veinticinco metros más adelante se encontró a un segundo cantero que picada una piedra idéntica al anterior. Cuando le preguntó que hacía, este segundo cantero respondió que tallar una cruz. Veinticinco metros más adelante, un tercer cantero picaba una piedra idéntica a los dos anteriores. Al ser preguntado sobre qué estaba haciendo su respuesta fue construir una catedral”.

El objetivo de la Gestión con Personas, desterremos para siempre la gestión de Recursos Humanos, debe ser que todos se sientan partícipes de la construcción de la catedral. Y esto es lo mismo en una empresa industrial, que de servicios, administración pública, un colegio o un centro sanitario. Da igual, absolutamente igual. Todas las personas de la organización tienen que ser conscientes de que sin su aportación es imposible construir la catedral. Sin la aportación de todas y cada una de las personas, la catedral estará incompleta. Faltará una piedra por aquí, el cristal de una vidriera por allá, o una luz colocada en un arco. Pueden parecer aspectos insignificantes dentro de la majestuosidad de una obra de esta envergadura, pero la catedral estará incompleta.

Llegados a este punto tenemos que hacer una referencia a los maestros canteros, a los líderes de la organización, a las personas con responsabilidad sobre otras personas. Su papel es ayudar a las mismas a ser conscientes de que están construyendo una catedral. A ejercer un liderazgo de compromiso, con capacidad de ejemplo, sentado en bases como la comunicación, la capacidad de escucha, el fomento de la participación y la delegación en la toma de decisiones. Es difícil pedirle a alguien que construya algo, si ni siquiera conoce cuáles son los objetivos que se están persiguiendo. Y aquí no vale aquello de dar todo por supuesto. Por supuesto no hay que dar nada porque es el primer paso para quedarse estancado.

En este sentido, Aurrerabide es una herramienta potente y válida para que las personas que trabajan en la Administración Pública Vasca puedan ser conscientes de que están construyendo una catedral. De que de manera independiente al nivel de responsabilidad o el trabajo que se desempeñe, el servicio a la ciudadanía vasca quedará incompleto sin el compromiso de todas y cada una de las personas que día a día están tallando piedra. Pero no basta con decirlo, hay que ejercerlo.

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