Administraciones públicas en Red: De paradigm(od)as y tendencias digitales…

Administraciones públicas en Red: De paradigm(od)as y tendencias digitales…

De paradigm(od)as y tendencias digitales…

Estamos pasando de las burocracias del papel, con nuestro peregrinaje por ventanillas presenciales donde nos atendían personas que nos rellenaban o nos pedían rellenar múltiples formularios, a las burocracias telemáticas con ventanillas virtuales donde tenemos que autogestionarnos unos trámites (en muchos casos volcados tal cual del papel “a lo on-line” con un lenguaje complejo, farragoso e incomprensible), para realizar a su vez otros trámites que nos permiten hacer otros trámites más, que finalmente nos permiten obtener una prestación, servicio, subvención o enviar un factura electrónica tras una odisea cibernética!

Algo preocupante con la innovación en la administración pública es pensar que se lograrán cambios mejorando los procesos ya existentes (digitalizar papeles => burocacia2.0). Sucede que es más complejo y costoso (tiempo y cambio de mentalidad) repensar y empezar de nuevo, como en un libro en blanco, libre de corsés anteriores; creando con la ciudadanía (protagonista, accionista y usuaria); y buscando la eficiencia de la administración, como medio donde se gestionan los recursos comunes. Veamos uno de los miles de ejemplos reales, como la vida misma:

Te envío un PDF para que lo imprimas, me lo firmes y me lo mandes escaneado por correo electrónico junto con una copia escaneada del DNI, no aceptamos “aún” la firma electrónica.

¿Es esto “digitalizar”? ¿es esto innovar? ¡Es burocracia 2.0! y con el nuevo DNI… ¿burocracia 3.0?

Las cargas administrativas presenciales y virtuales son enormes. ¿Qué tal si simplificamos realmente los procesos? ¡Ah que la moda de la calidad y de la mejora continua ya pasaron!… Y hablando de administración electrónica, ¿Qué tal si las administraciones se conectan entre ellas y nos piden consentimiento a la ciudadanía para que puedan intercambiarse nuestros datos y prestarnos servicios útiles?:  ¡Pero si eso ya lo decía la Ley 30/1992!. ¿Qué tal si en lugar de hacer y rehacer leyes, existe voluntad política y técnica para facilitar que la ciudadanía se dirija a cualquier administración para iniciar la tramitación de cualquier servicio?. Tenemos tecnología de sobra para lograr estas interconexiones. ¿Qué tal si contamos con las personas de las ventanillas (que observan, escuchan y padecen) y con las personas que usarán esos servicios para (re)definir los servicios públicos del siglo XXI? ¿Qué tal si no mareamos a la ciudadanía y se diseñan servicios proactivos? ¿Qué tal si aprendemos con las experiencias de referencia? ¡Las Haciendas llevan tiempo haciendo más con menos!

Necesitamos personas con voluntad para cambiar mentalidades y transformar el funcionamiento de las organizaciones públicas burocráticas, pensadas para situaciones previsibles y repetitivas, a organizaciones buroGracias que, gracias a su funcionamiento relacional y profesional, hagan posible la resolución de problemas y la gestión y redistribución de los recursos comunes, con garantías (igualdad, seguridad, objetividad) y de manera ágil y eficiente. ¿En qué preguntas y pruebas de las OPEs se “valoran” estas actitudes y aptitudes? No he estudiado Clásicas, pero desde hace años, venimos analizando la realidad de las organizaciones públicas y proponiendo cambios sistémicos con distintas denominaciones según la moda del momento (Criado y Ramilo, 2001). Las teorías son fantásticas. ¿Pasamos a la práctica?

… a prácticas de cambio reales

Pasemos a acciones que nos sirvan, que nos sean útiles y que resuelvan los problemas reales de las personas, garantizando los derechos humanos y fundamentales, muy bien recogidos en normas y leyes, pero difícilmente traducibles a la realidad si las personas no los asumimos en nuestras relaciones cotidianas.

Ahí van diez posibles metamorfosis a abordar. Nada nuevo. Todo dicho, leído, oído, ¡e incluso ya experimentado!:

  • De la apertura de datos, administraciones y gobiernos, a la apertura de mentes, de voluntades y de corazones: no olvidemos los niveles más profundos y potentes de conciencia y de transformación
  • De la transparencia, a la empatía: que tus acciones reflejen lo que deseas para ti
  • De la independencia, a la interdependencia: nos necesitamos para vivir y para resolver problemas
  • De los despachos, a los espacios de encuentro, colaboración y experimentación: presenciales, virtuales o mixtos (autogestión vecinal, laboratorios ciudadanos, hacklabs, novagob)
  • De clientes y personas usuarias, a ciudadanía republicana: personas activas interesadas por los asuntos públicos y la gestión de los bienes comunes
  • De subvencionar, a facilitar: evitar trabas, agilizar actividades, confiar, colaborar y sancionar si hay incumplimientos
  • De administrar recursos previsibles, a dinamizar redes de actores y actrices para gestionar recursos y necesidades imprevisibles
  • De visiones partidistas, electoralistas, competenciales y territoriales a POLITICA(S) con procesos de gobernanza para lograr la gobernabilidad: aceptación social de las acciones públicas basada en la resolución de problemas, no en promesas electorales “marketinianas” vacías de contenidos
  • De “participación ciudadana”, a redes de políticas públicas: que cuenten con todas aquellas miradas diversas claves para resolver problemas durante todo el proceso. No hacen falta 4000 personas o votaciones electrónicas de la gente de siempre, sino tener en cuenta voces que ahora no tienen voz y miradas a la realidad que no se tienen en cuenta (observación, estar donde la gente y las necesidades están, escucha activa…).
  • De la tecnología fetiche, a la tecnología al servicio de las personas

En nuestras organizaciones públicas existen muchas experiencias de “metamorfosis” organizativas. La clave, una vez más, somos las personas y nuestra motivación por encontrar nuevas maneras de ser y de hacer las cosas. ¡No esperemos a que el sistema cambie! Cambiemos nuestra actitud, ofrezcamos alternativas creativas e ilusionantes y, probablemente, construyamos así redes de personas, equipos y organizaciones orientadas a la resolución de los problemas y de las necesidades reales de las gentes y de la naturaleza que, a pesar de todo, nos sostiene.

Y termino con una cita deliciosa que me regaló mi amigo Ángel Luis del Río, a ver si, querida persona lectora, adivinas a qué Ley “innovadora” que acaba de revisarse pertenece. A ver si dentro de 25 años se evalúa su nivel de cumplimiento y las administraciones públicas obtienen un aprobado en su cumplimiento.

“Las técnicas burocráticas formalistas, supuestamente garantistas, han caducado, por más que algunos les parezcan inamovibles, y la Ley se abre decididamente a la tecnificación y modernización de la actuación administrativa en su vertiente de producción jurídica y a la adaptación permanente al ritmo de las innovaciones tecnológicas” [Respuesta: Exposición de motivos, 5].

Pues eso, que ¡todo está dicho! ¿Pasamos a la acción?

* Dedico este post a Txus Imaz, Venan Llona e Iñaki Ortiz por ser referentes en el camino del aprendizaje, cambio y transformación personal, organizativa y social.

About Author

Mentxu Ramilo Araujo

Profesional in(te)rdependiente. Directora de Estrategia Digital de novagob. Doctora en Ciencias Políticas y de la Administración por la UPV-EHU, especializada en políticas públicas y trabajo colaborativo.

Comments

  1. Iñaki Ortiz
    Iñaki Ortiz 19 octubre, 2015, 08:27

    Ya sabes, Mentxu, que las organizaciones, igual que las personas, tendemos a reproducir nuestros comportamientos y que esa apertura de mentes, corazones y voluntades que propones es la cosa más difícil de conseguir. Comparto, por supuesto, esa lista de metamorfosis que lanzas en este post. La cuestión merecería una siguiente parte de reflexión sobre la forma de llevarlas a cabo ;-).

    Te agradezco el piropo, aunque yo, que me conozco de cerca, no me lo dedicaría. Y te agradezco, también, tu colaboración en este blog del PIP. Mila esker!!!

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