Administración Electrónica de segunda generación

Administración Electrónica de segunda generación

Hace casi 20 años, algunos aprendices de gurú, inspirados por las espectaculares oportunidades que ofrecían las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación, auguraron una administración pública completamente electrónica. Tuvieron razón en el importante impacto socioeconómico que supondría Internet, aunque subestimaron el esfuerzo y los costes de transformación de lo que ahora llamamos Administración Electrónica.

Ha sido una historia de exploración y superación, en la que las innovaciones tecnológicas (NTIC) han protagonizado una fórmula de modernización complementada con la creación de nuevas líneas estratégicas (PIP), una adecuación del marco normativo, unos procesos de sensibilización y una tímida transformación organizativa.

Poco a poco se empiezan a recoger los frutos de la eficiencia de la digitalización de los servicios. Estos resultados, confirman la bondad de la estrategia y facilitan la continuidad de los proyectos de modernización en base al perfeccionamiento del camino abierto por las novedades tecnológicas y por la disponibilidad presupuestaria de cada momento.

Aun así, algunas mentes despiertas y observadoras de los límites de nuestra realidad actual, explorarán nuevas sendas sin menospreciar el logro conseguido con las recetas actuales.

Investigarán la transformación de unos servicios públicos, basados en el cumplimiento ineludible de nuestras competencias, a unos innovadores servicios públicos como propuesta de valor público. Descubrirán como conciliar la inercia natural de las organizaciones gubernamentales, por consolidar modelos de gestión perfectamente ordenados y rutinarios, con la potenciación y el despliegue de las competencias profesionales de innovación y de gestión de la incertidumbre. Los modelos de negocio (sector privado) inspirarán nuevos modelos de creación de valor público en el que el desarrollo de códigos éticos será, entre otros, fundamental para la creación de alianzas público-privadas Estos nuevos modelos de creación de valor público superarán la “presupuesto-dependencia” con fórmulas de monetización equitativas.

Configurarán mecanismos para la gestión de la natural entropía generada por nuestras organizaciones (aumento de complejidad e interdependencia en estructura, flujos, entorno, información…). Crearán modelos de gestión apropiados para revitalizar los escasos recursos disponibles y aprovechar las fisuras de oportunidad de un entorno incomprensible y a menudo vaporoso. La perseverancia, la atención y el fluir, entre otros, predominarán ante la lucha y el esfuerzo, al tener mucho más resistencia al desgaste.

Indagarán las claves para la consecución de un liderazgo participativo (basado en una “auctoritas”), que transforme los planes estratégicos en una dirección, que contribuya a la conexión e implicación de las personas en el proceso de modernización, recuperando el sentido de un propósito noble que sintonice con unos valores constructivos de prosperidad colectiva. Muchas veces, los fines últimos de los proyectos de modernización nos resultan ajenos, por qué no son más que medios para no llegar a ningún lugar (“Maquillaje organizativo”).

Estudiarán más allá de las actuales fronteras de una Administración Electrónica de primera generación, centrada en la automatización de los procesos más previsibles y repetitivos (aquellos que proporcionan un terreno de juego seguro, perfectamente pautado aunque muy exigente). Actualmente, concentramos los esfuerzos en conseguir una demanda lo más estructurada posible a nuestro sistema de respuestas (ayudas, solicitudes, autorizaciones, registros…). Ante las peticiones desestructuradas e imprevisibles (errores, externalidades, incidencias, excepciones…), reaccionamos aumentando el control de la demanda (normas, instrucciones, formación, pautas…), en vez de dotar de una mayor inteligencia a nuestros sistemas de relación para acercarnos a lo que pudiéramos llamar un sistema de Administración Electrónica Off-Road (algoritmos de percepción, respuesta, aprendizaje, probabilidades,….).

Innovar la Administración Electrónica no es solo tener buenas ideas de valor, sino además ser capaces de materializarlas. Las mentes despiertas sabrán conectar con mentes operativas, conocedoras de la infraestructura organizativa informal y de los resortes operativos.

Tendrán claro que la Administración Electrónica no será un fin en sí misma, sino un medio para contribuir a la construcción de una Administración Globalmente Inteligente (Una administración pública que a la vez que proporciona valor público a la ciudadanía y a las empresas de su ámbito competencial, revitaliza la propia organización y los espacios de actuación externa). La importancia de contextualizar estratégicamente la Administración Electrónica será, probablemente, uno de los pocos caminos para evitar la obsolescencia de muchas administraciones públicas que se creen inmunes a la dinámica transformación socio-económica.

Sin tratar de emular los grandes sabios orientales os propongo contribuir al colectivo de mentes despiertas de la Administración Electrónica, mediante un Koan (problema, de la tradición Zen, que el maestro plantea al discípulo para comprobar sus progresos. El Koan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el discípulo debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras): ¿Cómo es la semilla del fruto de un servicio digitalizado?

About Author

Anton Queralt

Creador de espacios de revitalización de la acción colectiva. Más de treinta años modernizando organizaciones privadas y administraciones públicas, mediante las tecnologías del conocimiento, son la base para estar al servicio de una sociedad más saludable.

Comments

  1. Iñaki Ortiz
    Iñaki Ortiz 28 octubre, 2014, 12:11

    Anton, has escrito un post lleno de reflexiones sugerentes.

    Seguro que esa administración electrónica de segunda generación que propones nos ayudará a conectar con el propósito noble de creación de valor público, sobre la base de unos principios éticos que la ciudadanía demanda hoy más que nunca a todas las personas que nos dedicamos a la gestión de lo público.

    Y, efectivamente, esa administración electrónica de segunda generación será posible porque primero hemos construido la actual administración electrónica, la realmente existente, con todos sus defectos, dificultades, equivocaciones y miserias.

    También me resulta sugerente la pregunta final. Si sabemos cómo queremos que sea el fruto de los servicios electrónicos de mañana, tenemos que ponernos desde ya a investigar las semillas que los hagan posibles.

    Un placer, como siempre. Eskerrik asko, Anton.

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